Andrea Fernández y la regulación del porno: opciones y consenso

Manifestantes en el London SlutWalk de 2011, reclamando derechos para los trabajadores sexuales (Vía Wikipedia)
María Díaz Moreno

La semana pasada se publicó una entrevista en El Español a Andrea Fernández, la disputada más joven del PSOE en la nueva legislatura. El medio titulaba, de forma nada inocente, con las declaraciones de la política sobre la regularización de la pornografía. Sin ser ni mucho menos el tema central de la conversación generó un aluvión comentarios en la web, así como en las redes sociales. Respuestas críticas de todo tipo llovieron: una mezcla de feminismo liberal, no abolicionismo, islamofobia, libertarismo, paternalismo, machismo de manual y barra de bar e incluso amenazas de violación correctiva. Las declaraciones originales, sin entrar en partidismos, si bien no tienen nada de escandalosas -la discusión política en torno a la pornografía lleva sobre la mesa desde la segunda mitad del siglo XX- sí merecen ciertas apreciaciones.

Llama la atención que ni el medio de comunicación ni la entrevistada den a a entender en ningún momento que la posición declarada respecto a la pornografía y el trabajo sexual sean algo más que una declaración propia. Lo que se presenta en el texto como una opinión individual es, de hecho, política de partido. El PSOE se ha caracterizado por contar en su ideario y filas con feministas de corte abolicionistas, eternas dianas de críticas de unos y otros contra lo que se suele llamar con cierto desprecio “feminismo institucional”, como si las ideas y las personas llegasen a los organismos por generación espontánea y no como resultado de la democracia representativa. Ejemplos clásicos de esta corriente son propuestas como la penalización del consumo de prostitución, el proxenetismo o el alquiler de habitaciones para dichos fines, así como la regulación de las “páginas de contactos”.

Las inquietudes sociales crecientes respecto a la desigualdad de género han alentado a todos los partidos a incluirlas en sus propuestas electores, desde la medida y perspectiva que cada ala les da. El PSOE, en concreto, en un acto de total coherencia con su devenir, incluyó en el programa electoral de 2019 para las elecciones generales en un escueto pero determinante apartado dedicado a la pornografía:

Perseguiremos la trata y explotación sexual, especialmente de menores y los protegeremos de la creación, difusión y exposición de pornografía

Punto 6.17 Programa electoral PSOE 2019

Impulsaremos una protección reforzada de los menores para evitar el acceso a la pornografía, sujeta a las medidas más estrictas en línea con la nueva normativa audiovisual del Parlamento Europeo

Punto 6.18 Programa electoral PSOE 2019

Así pues la polémica legislación propuesta en torno a la pornografía por Andrea Fernández es en esencia la que llevó su partido en las pasadas votaciones del 28 de abril: la protección de la infancia. Sin embargo, la disputada toma una vía arriesgada (en lo político y lo personal, solo hay que atender al acoso recibido) y añadió que “Es sintomático que el porno que se consume esté basado mayoritariamente en la violencia y en las agresiones hacia las mujeres”.

Si ninguna medida concreta estas palabras, como ocurre con el programa del Psoe, presentan más preguntas que certidumbres. La legislación de la pornografía puede ser contemplada desde muy diversas posturas, algunas no excluyentes entre sí. Repaso brevemente algunas de ellas.

  • Protección de los menores ante el acceso a contenido adulto. Siendo una de las posturas que mayor consenso social puede alcanzar es la más complicada de implantar. Este mismo año Reino Unido ha dado un paso adelante al respecto con un proyecto de ley que obliga a las páginas porno a verificar la edad de sus visitantes. El problema, por supuesto, es el cómo. Opciones como la verificación mediante cuenta bancaria, carnet de identidad o de conducir son rechazas por la población por los evidencias problemas de privacidad y seguridad en red que suponen. Pornhub, por su parte, ni corto ni perezoso, y lejos de ver esta ley como un problema para su modelo de negocio, se compromete a crear un software de identificación seguro y privado para su página puesto a punto para la fecha de implantación que se determine. No aclara si usará el software para asentarse como monopolio en Reino Unido o si lo venderá a páginas más pequeñas para que también puedan operar en el país.
  • Criminalización, prevención y persecución de las parapornografías. Mientras la lucha contra la pederastia, en todas sus formas, incluida la producción y tenencia de imágenes de abusos a menores y su apología, cuenta con la unanimidad de la sociedad y las instituciones para llevarse a cabo, otro tipo de mal llamadas pornografías apenas son tratadas como el flagrante abuso sexual que representan. El revenge porn, o lo que es lo mismo, la difusión de imágenes sexuales privadas, tras o durante una relación sentimental, sin el consentimiento de una de partes con la intención de dañarla, no tiene una tipificación propia en el código penal y no es considerado un delito sexual o de odio, a pesar de ser mujeres el grueso de las víctimas. Desde 2015 la publicación de sexting y porno casero tiene su propio delito, condenado con penas de cartel y multas de hasta un año; si las imágenes han sido tomadas sin consentimiento de la víctima. Se convierte en delito de revelación de secretos. Tampoco en este caso se trata de un delito sexual. Lo mismo ocurre con las víctimas del retoque de imágenes sexuales, audiovisuales o no.
  • Regulación (o censura) de las prácticas en pornografía. De nuevo Reino Unido, por poner la mirada sobre un modelo cercano se pueda aplicar dentro de los organismos supranacionales de la UE, tiene algo que decir al respecto. Mientras que la pornografía que se puede consumir en formatos físicos (reproducción casera, salas, publicaciones impresas) seguía esta legislación, la pornografía en Internet burlaba estas prohibiciones hasta que el gobierno decidió unificar ambos estándares. Bajo el radar están las producciones que incluyen prácticas potencialmente peligrosas para la salud o vida de los participantes, sin contar con las posibles medidas de seguridad tomadas o el consentimiento de los participantes. La prohibición se aplica, por encima de la controversia que causa, en prácticas como el facesitting (mujer sentada sobre la cara de su compañero sexual) o la eyaculación feminina.
  • El modelo japones. El código penal de Japón registra como delito la distribución de material indecente, sin hacer hincapié sobre ninguna práctica concreta. Esto llevado a la práctica es que en uno de los países con una de las industrias pornográficas del mundo, se distribuyan escenas de todo tipo de naturaleza… con lo genitales pixelados. Ésta es una de las posibilidades más remotas de implantar pero ilustra, como en el caso anterior, los posibles problemas de una legislación vaga y sin concreciones.
  • Legislar para que la pornografía sea material de estudio en las clases de educación sexual. En España la educación sexual no forma parte del currículo obligatorio de la educación secundaria, como ocurre en buena parte del resto de Europa y cuando se imparte su contenido depende de varias instituciones y, en últimas instancia, del centro educativo.
  • Regulación de la industria pornográfica. Más allá de las medidas que evitan la participación de menores en los rodajes, las condiciones de trabajo pueden llegar a ser paupérrimas: incumplimiento de medidas sanitarias y de acuerdos verbales, abusos de poder y sexuales, eternas horas de trabajo sin acceso a comida o higiene, contratos abusivos (si los hay) y abuso de de estupefacientes. La regulación del porno para evitar el consumo de imágenes denigrantes para las mujeres también pasa por evitar que trabajen en situaciones de explotación y vulnerabilidad.

La legislación en torno a la pornografía no tiene por qué significar censura o una disminución de los derechos individuales de los adultos y dicha regulación puede atender a los intereses e ideales de aquellos que, desde diferentes posturas, buitrearon durante días las palabras de Andrea Fernández. Si reclamamos a nuestros representantes los porqués de sus promesas, quizás podamos consensuar un cómo.

Comments (0)

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.