Bisexual porn, el problema de la visibilidad y una oda ferroviaria

Imagen de Peter Salanki (Vía Fliker)
María Díaz Moreno

Dos hombres fornican delante de una cámara con una mujer, a la vez y por turnos. El resto está ya escrito, visto, asumido y recreado. Una sucesión de cabriolas que se alejan de la fantasía heterosexual para aproximarse al más casto y soso porno gay jamás grabado. Además de la presupuesta apatía de ella —la aproximación porno al cine social— llama la atención la falta de ese elemento cotidiano en las relaciones entre hombres: el compadreo, el complicidad de los que se reconocen como iguales.

Dos mujeres follan con un hombre. A veces esperan y desesperan por turnos, a veces se relacionan con timidez y acompasadas; siempre sonríen. Una sonrisa y un culo, una sonrisa y una teta, una sonrisa y un coño, dos sonrisas y una verga. Cooperación primate para el bien último: una simulación lésbica que refuerza la heteronomatividad de todas las partes.

Multiplica los participantes, suma las dinámicas y se obtienen esas aburridísimas escenas de sexo grupal mal llamadas orgías.

***

Justo en los márgenes del mainstream ha encontrado su huevo un subgénero del trío —clasificación en las que entrarían las combinaciones antes descritas— en el que los hombres sí compadrean como en la calle y las mujeres conectan con su heterosexualidad desde lo queer. Lo que la industria ha llamado bisexual porn no es más que un trío equitativo entre dos hombres y una mujer cis y se caracteriza por su falta de jerarquías sexuales y recursos —suelen ser producciones modestas que emulan ciertas maneras del porno mayoritario pero sin grandes nombres— que compensa ampliamente con juegos de roles poco frecuentes y unos trenes que no tienen nada que envidiar a los talgos.

Sin embargo, el bisexual porn, el preferido de muchas mujeres de todas las orientaciones, evidencia a través de su nomenclatura y sus atributos varias problemáticas de la industria del porno.

***

Por un lado está el marketing propio den el término bisexual porn. La cantidad ingente de pornografía online obliga a los agregadores a clasificar las escenas según prácticas que crea y nombra la propia industria. Mientras, por ejemplo, el beso negro o rimming es una categoría de búsqueda, el tirón en el pelo no lo es, aunque sea un acto común en el sexo real y el filmado.

Se reencuadra así el contenido supuestamente excitante del mero protocolo, se identifica su público, se le da un nombre y se empaqueta para el espectador. Es un hábito en otros negocios (y en el capitalismo en general) que en el porno acota y recorta las fantasías colectivas.

***

Por otra parte —y en relación tangencial con los apartados prehechos por el capital, dispuestos para el consumo— estaría cuestión queer y cómo interactúan las identidades y orientaciones con los estereotipos pornográficos y sus géneros, en el amplio sentido de la palabra.

¿Por qué el bisexual porn no forma parte de la etiqueta clásica threesome? Estas mismas prácticas sexuales son comunes en el porno independiente de corte LGTB y no tiene clasificación alguna. El porno bisexual es solo bisexual respecto a la heterosexualidad mainstream, no al espectro total de la sexualidad humana y ni siquiera a la propia bisexualidad, una realidad poliédrica de experiencias y sentires que no se puede cercar a un par de actos.

***

¿Y las mujeres bisexuales dónde quedan? Esta confusión lingüística, esta polisemia errada que plantea el mismo nombre del bisexual porn manifiesta un problema planteado por el activismo bi y el feminismo. La presupuesta bisexualidad de serie de las mujeres en el porno convencional bajo la mirada masculina no solo aliena la sexualidad de todas las mujeres (sean cuales sean sus preferencias) sino que además invisibiliza la bisexualidad femenina, reforzando prejuicios sobre la comunidad en general y favoreciendo abusos sexuales a las mujeres bisexuales en particular.

La pornografía ética, independiente y queer no se vale de estos trucos de marketing reflejar personas bisexuales en el ámbito del relato sexual, más allá del fetiche, como cómplices de la fantasía.

Comments (0)

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.