Él

El porno feminista ya está aquí

Hace cinco millones de años surgió de alguna cloaca del centro de la tierra una criatura que fue caminando, evolucionando desde una posición encorvada con aspecto de mono mutante hasta convertirse subrepticiamente en una figura estirada, soberbia, que sin querer o más bien gracias a una extensión en las relaciones de poder con su entorno, imponía una mirada masculina a todo lo que se le ponía por delante y por detrás. Tuvimos que esperar hasta 1975, año en que la teórica Laura Mulvey expuso el concepto de “male gaze” para encontrar un nuevo ángulo.

Todo lo que quisiste saber sobre el porno y nunca te atreviste a preguntar

Muchos de nosotros, consumidores de porno que acudimos puntuales a la cita con nuestra paja diaria frente al ordenador, nos hemos preguntado (antes de corrernos porque después de eyacular todo cobra otro sentido) cómo es la vida ordinaria, cotidiana y más mundana de los profesionales de la industria del cine para adultos. Llegarán tarde a casa y su pareja les preguntará: ¿qué tal el día, cariño, mucho trabajo? ¿Vivirán el amor como el del resto de los mortales, oficinistas, camareros y toreros incluidos, es decir, mal? ¿Mantendrán relaciones sexuales con cierta regularidad y optarán por posiciones tirando a normalitas y sin demasiadas acrobacias porque estarán cansados de practicar lo que para la mayoría es simplemente pura ficción? ¿Cómo llegaron a dedicarse a algo así? ¿A dónde envío mi curriculum?

Buck Angel: la estrella porno trans

-Hola, me llamo Buck Angel, soy un hombre al cien por cien pero tengo coño.
Así es como se presenta este poderoso fortachón repleto de tatuajes talegueros, cabeza como una avellanita y mirada un tanto tímida, casi acuosa, y que no oculta lo que a simple vista podría parecer un secreto: la identidad de las personas está más relacionada con la historia que cuentan sus ojos que con el sexo genital.