Ella

Judy Chicago, cama y mesa

María Díaz Moreno El renovado interés por el feminismo y las teorías queer ha favorecido la proliferación de las imágenes eróticas, pornográficas y meramente anatómicas desde la mano, la mirada y la obra de mujeres artistas. La vulva, más o…

Andrea Fernández y la regulación del porno: opciones y consenso

María Díaz Moreno La semana pasada se publicó una entrevista en El Español a Andrea Fernández, la disputada más joven del PSOE en la nueva legislatura. El medio titulaba, de forma nada inocente, con las declaraciones de la política sobre…

El selfie y la nueva pornografía

María Díaz Moreno Una sugerente pose en el espejo de un cuarto de baño. Una blusa abierta y unas bragas algo abultadas por el vello púbico. En el marco del espejo se refleja el dispositivo que toma la fotografía. Parece…

El éxtasis colectivo

Passion Victim María Díaz Moreno La Semana Santa, más allá de la religiosidad llevada con mayor o menor fe u honestidad social y propia, tiene un valor apreciable por ateos y creyentes de cualquier credo. Las procesiones son el gran…

Tom fo Finland y la alegría de vivir

Galería prohibida   María Díaz Moreno Touko Laaksonen, nacido en Finlandia en 1920, pasó de ser un niño rural que dormía con sus botas de piel puestas, las cuales abrillantaba con frecuencia, a ser una uno de los artistas undergrounds…

Tributos y atributos

María Díaz Moreno Hablando brevemente sobre la identificación del espectador con el persona en el audiovisual, tanto pornográfico como no, mi posición habitual tiende primero, a señalar la importancia en determinados sesgos poblacionales de una buena representación en ficción, y…

Y tú ¿quién eres?

El debate público sobre pornografía está monopolizado por unos temas muy discutidos como lo pueden ser el estatus y condiciones de trabajo de los intérpretes o los efectos de su consumo. Uno de los eternos objetos de debate, y quizás el más problemático de todos ellos, es la representación femenina en la pornografía. Esto mismo lo he debatido en el ámbito privado con mujeres de diferentes perfiles siempre que he tenido ocasión, con interés de salir de la isla desierta que son nuestros ojos, la percepción y el erotismo propios, y enriquecerme de los ajenos. Por supuesto las respuestas han sido tan variadas como lo pueden ser los individuos.

Los límites de la ficción

A causa de mi formación profesional, en la que me enseñaron que el dato debe ser narrado para trasmitirlo a la audiencia, he desarrollado con el tiempo bastante interés por las zonas grises entre los géneros de ficción y no ficción. No soy la única aficionada si se tiene en cuenta el volumen de entretenimiento generalista que se encuentra en las grietas entre ambos campos: desde los reality shows hasta el reciente fenómeno de la autoficción literaria, pasando por el caso de Sálvame, un programa en el que los colaboradores interpretan durante cuatro horas al día un personaje que tiene el mismo nombre que la persona real.

Unidad Mínima de Medida

A pesar de que la pornografía cinematográfica nace con la propia tecnología que la hace posible, su exhibición y distribución masiva comienza en los 70, en la llamada Edad de oro del porno, en parte lubricada por el sexplotation de la década anterior. Éste es el motivo por el cual, a pesar de que la asistencia masiva a las salas X era un acto contracultural y casi político, la pornografía asimiló en este momento la narrativa y las formas del cine convencional, en vez del underground en el que había permanecido durante el resto del siglo XX. Producciones tanto homosexuales como heterosexuales de esta época duran entre la hora y la hora y media y tienen un arco argumental más o menos elaborado.