Ella

Cafe Flesh y los vampiros de imágenes

Cafe Flesh (Stephen Sayadian y Mark Esposito, 1982) es un clásico porno con evidentes pretensiones artísticas con algunas lecturas políticas.

Judy Chicago, cama y mesa

El arte de Judy Chicago siempre tiene un componente erótico aunque raye con otros conceptos como la melancolía, la ostentación o la ironía.

El selfie y la nueva pornografía

Una sugerente pose en el espejo de un cuarto de baño. ¿Qué lleva a una persona anónima a romper los límites del pudor impuesto, de manera gratuita, exponiéndose al acoso y a los prejuicios que conllevan la imagen pornográfica?

El éxtasis colectivo

La Semana Santa, más allá de la religiosidad llevada con mayor o menor fe u honestidad social y propia, tiene un valor apreciable por ateos y creyentes de cualquier credo. Las procesiones son el gran arte escénico popular de España. En ellas los componentes materiales (música, vestuario, escenografía escultura y coreografía) y los inmateriales (la participación y actitud del público y procesonarios, variables según la geografía del país) se juntan para crear una narrativa mayor a la suma de las partes.

Tom fo Finland y la alegría de vivir

Touko Laaksonen, nacido en Finlandia en 1920, pasó de ser un niño rural que dormía con sus botas de piel puestas, las cuales abrillantaba con frecuencia, a ser una uno de los artistas undergrounds más influyentes de la segunda mitad del sigo xx. Bajo el pseudónimo de Tom of Finland, Laaksonen unió la clandestinidad con el arte popular a través de la pornografía gay.

Tributos y atributos

Nobokov defendía que el buen lector no reproduce los libros ni con el cerebro, atendiendo meramente al sustrato intelectual y cognitivo del texto, ni con la sensibilidad, buscando respuesta a necesidades psicológicas y emocionales en temas, tramas y personajes, lo que lleva a la consabida identificación. El autor abogaba sin embargo la lectura con la espina dorsal, un acto que englobe cuerpo y mente y un algo más.

Y tú ¿quién eres?

El debate público sobre pornografía está monopolizado por unos temas muy discutidos como lo pueden ser el estatus y condiciones de trabajo de los intérpretes o los efectos de su consumo. Uno de los eternos objetos de debate, y quizás el más problemático de todos ellos, es la representación femenina en la pornografía. Esto mismo lo he debatido en el ámbito privado con mujeres de diferentes perfiles siempre que he tenido ocasión, con interés de salir de la isla desierta que son nuestros ojos, la percepción y el erotismo propios, y enriquecerme de los ajenos. Por supuesto las respuestas han sido tan variadas como lo pueden ser los individuos.

Los límites de la ficción

A causa de mi formación profesional, en la que me enseñaron que el dato debe ser narrado para trasmitirlo a la audiencia, he desarrollado con el tiempo bastante interés por las zonas grises entre los géneros de ficción y no ficción. No soy la única aficionada si se tiene en cuenta el volumen de entretenimiento generalista que se encuentra en las grietas entre ambos campos: desde los reality shows hasta el reciente fenómeno de la autoficción literaria, pasando por el caso de Sálvame, un programa en el que los colaboradores interpretan durante cuatro horas al día un personaje que tiene el mismo nombre que la persona real.