De Nacho Vidal, drogas, sapos y actrices muertas

N-dimetil-5-hidroxitriptamina (Vía Wikipedia)
Javier Vidal

A principios del mes de junio, Nacho Vidal y esa polla pluscuamperfecta fueron detenidos por su presunta implicación en la muerte de José Luis Abad, acaecida durante la celebración de un ritual onírico. La ceremonia de marras, un homenaje a la molécula neurotransmisora concentrada en la piel del Bufo Alvarius —sapo originario del desierto de Sonora—, terminó como el rosario de la aurora boreal. Poco pudo hacer el actor por evitar la tragedia: el fotógrafo, a la búsqueda de una solución para una supuesta adicción a la cocaína, fallecía a causa de una parada cardiorrespiratoria. Inciso 1: la molécula en cuestión, denominada N-dimetil-5-hidroxitriptamina, es un alcaloide que se encuentra en algunos árboles y cuya composición química es similar a la serotonina. Existen pocos casos documentados de intoxicación, excepto en perros. Inciso 2: en la dosis está la diferencia entre medicina y veneno. Inciso 3: para aquellos que quieran probarlo les diré una cosa; ¡guau, menudo viaje!

De vuelta a la maltrecha realidad, el binomio drogas e industria del porno monopoliza las secciones de sociedad de todos los periódicos… una vez más. Y es que por desgracia no se trata de un hecho aislado, sino de un fenómeno recurrente desde que las pajas son euros. Así encontramos motivaciones financieras, ese círculo vicioso en el que la necesidad por conseguir dinero para pillar otro gramo les lleva a algunos a recurrir al sexo para satisfacer el vicio del vicio; motivaciones personales ligadas a la estigmatización que sufren los actores porno que encuentran en las sustancias ilícitas su particular válvula de escape; vamos, un lío del carajo. Inciso 4: quizás solo se trate de una coincidencia y estamos cayendo de bruces en el ambiente ‘conspiranóico’ y antivacunas de este 2020. Inciso 5: ¿Quién necesita MDMA cuando se puede follar con una diosa ante las cámaras sin contárselo a los amigos?

Si recurrimos a la hemeroteca más reciente nos vienen a la cabeza los nombres de Olivia Lua, Olivia NovaAugust AmesYuriza Beltran y Shyla Stylez porque sus muertes se concentraron entre noviembre del 2017 y enero del 2018, y Olivia, Yuriza y Shyla fueron víctimas directas del consumo de drogas. En cuanto a sus homólogos masculinos cabe destacar a Danny Wylde, ingresado tres veces por inyectarse en la herramienta Cialis, un potente medicamento contra la disfunción eréctil que se ha convertido en el mejor amigo del cemento armado. Incluso el propio Nacho Vidal confiesa en entrevistas que «el 95% de mis compañeros utiliza Viagra. ¡Sólo quedamos ya un 5% de la vieja escuela!». Por supuesto, Rocco Siffredi pertenece a esta última categoría.

Del 2018 hasta los años ochenta y ascendiendo por la pirámide de la fama nos encontramos con rutilantes estrellas y sus estelas convertidas en polvo. Ahí tenemos a John Holmes y su afición a las noches de boogie-woogie y los turulos, o a la diosa Gynger Lynn que metió la nariz en la fariña gracias a Charlie Sheen. De hecho, la actriz recuerda los primeros años de la década de los noventa como «una época autodestructiva. Consumíamos tanta cocaína que éramos zombis a tiempo completo. Lo único que hacíamos era follar y colocarnos». Imposible olvidarse de la reina Jena Jameson coqueteando más tiempo de lo recomendable con las supuestas bondades de la oxicodona, un analgésico muy popular que causó —junto con otros opiáceos— estragos entre la población estadounidense: 47.600 muertos en 2017.

El lector más sagaz podrá echarnos en cara que hemos fabricado una amalgama un tanto forzada alternando fármacos de curso legal, sustancias ilícitas, pócimas milenarias, experiencias lúdicas y celebridad para obtener visitas. Sin embargo, no deja de ser un recordatorio del efecto devastador que el uso irresponsable de las drogas tiene en el ser humano, sea éste carne o ficción. Desde aquí queremos enviar nuestras condolencias a las familias de todas las víctimas recogidas en este artículo. Entre tanto orgasmo alguien tiene que acordarse de los que ya no están.

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