Tom fo Finland y la alegría de vivir

Galería prohibida
Touko Laaksonen en 1959 (Vía Wikipedia)

 

María Díaz Moreno

Touko Laaksonen, nacido en Finlandia en 1920, pasó de ser un niño rural que dormía con sus botas de piel puestas, las cuales abrillantaba con frecuencia, a ser una uno de los artistas undergrounds más influyentes de la segunda mitad del sigo xx. Bajo el pseudónimo de Tom of Finland, Laaksonen unió la clandestinidad con el arte popular a través de la pornografía gay.

Los primeros trabajos eróticos de Laaksonen, publicados mucho más tarde de su debut como pornógrafo, tras años empleado en publicidad, carecen de la explicitud y ultramasculinidad características de Tom of Finland. Sin embargo, un rasgo definitorio que sí está en estos primeros retratos es la profunda alegría amorosa así como la transparencia emocional. De aquellos primeros años es la lámina a color llamada Tango (1947) donde una joven pareja de hombres, uniformada como será regla en sus dibujos posteriores, baila absorta y encaprichada este género que es curiosamente muy popular en Finlandia.

Tango (1947), Tom of Finland, Tom of Finland Permanent Collection, Los Ángeles (Vía Ha!)

No es muy habitual que se hable de la obra de Laaksonen desde una aproximación sentimental, pero es innegable la patina de ternura con la que impregnó algunas láminas postcoitales o las expresiones de libre goce juvenil en casi toda su pornografía dura. El éxito de Tom of Finland está precisamente en la profunda dignidad que confiere tanto a los personajes como a las prácticas y a toda la parafernalia fetichista que las envuelve.

No fue hasta la década de los 60 cuando, alentado por su pareja, envió su trabajo más duro a revistas beefcake norteamericanas, ya que en su país la homosexualidad aún estaba penada. Estas publicaciones constituyeron durante un buen tiempo la red invisible que unía a toda la comunidad gay estadounidense. Muchos artistas desarrollaron en ellas un trabajo que, mediante silencioso goteo, mojó y permeó la cultura generalista. Fue la luego recuperada revista Physique Pictorial la que le dio la oportunidad de publicar en donde firmó bajo su exótico pseudónimo.

Sin mayor pretensión, Tom of Finland fue haciéndose un nombre a través de su elegante blanco y negro algo más alejado del camp que otros ilustradores contemporáneos con los que compartía género. Desde el comienzo estos dibujos, excepcionalmente bien realizados, estaban marcadas por la experiencia de Laaksonen en la II Guerra Mundial. Por este motivo, se le ha llegado a acusar de exaltación del nazismo o del abuso de poder, pero su erotización de los uniformes no es ni mucho menos exclusiva de las fuerzas del orden, ni es gratuita (aunque en ningún caso para cargar contra un producto erótico por sí mismo). La obsesión de Laaksonen por los uniformes y los tipos base de masculinidad abarca todo el espectro imaginable y se amplía a medida que el autor entra en contacto con arquetipos: leñadores, policía, militares, carteros, moteros, mecánicos, trajeados hombres de negocios y, en los últimos años incluso, miembros de tribus urbanas.

A su vez, la relación de Laaksonen con el poder es ambivalente. Se conoce que sufrió persecución y abuso policial por su condición de homosexual, igual que se sabe que mantuvo relaciones con oficiales nazis mientras otros agonizaban en campos de exterminio. Convertir la bota que te oprime el cuello en un objeto que cubrir de semen es sin duda liberador. El carácter emancipador de estas fantasías se refuerza con el tono general de sus series, que suele ser de alegre comedieta de enredos, donde el sexo es el principio del conflicto pero también su resolución.

Paulatinamente se hizo más popular dentro de la comunidad leather, y gay en general, y el artista comenzó a preocuparse por los medios de distribución de su obra y la calidad de los mismos. Se editaron recopilatorios que elevaron su trabajo de material masturbatorio común a objetos de coleccionista, marcando la diferencia con los múltiples imitadores que le salieron al paso. Se codeó con la vanguardia artística y creció en popularidad después de que Vivienne Westwood usara ilustraciones en las camisetas que vendía en su tienda SEX. Sid Vicious y Siouxsie Sioux llevaron a sus vaqueros cipotudos en el pecho y cuando ellos salieron de los clubes nocturnos para aparecer en televisión y cambiar la marcha del arte popular, también lo hizo la obra de Laaksonen.

Luego llegaron los años del sida y el ritmo de trabajo se vio frenado por las muertes y la culpa. Las comunidades que habitaban las ciudades liberales ya no desafiaban a la policía con ojos lascivos en las redadas ni descubran sus cuerpos con arneses. Ser homosexuales mataba y un nuevo estigma social, el del contagio, caía sobre los hercúleos hombros de los hombres de Tom. Tras una sequía creativa Laaksonen regresó para dignificar de nuevo tanto su trabajo como la alegría de follar en libertad y respeto prestando sus populares personajes, especialmente el fornido Kake, para campañas sobre el uso del preservativo.

La imaginería del trabajo de Tom of Finland se ha derramado por vertientes de todo tipo; está presente en los Village People y en Loca academia de policía, es Burt Reynolds y Freddie Mercury, la comunidad oso y la versión pauperizada de los calendarios de bomberos con fines benéficos. Tom of Finland es el ejemplo de que una pasión privada es en verdad una afición social y, puesta bajo la luz adecuada, es de hecho un bien común.

 

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