narrativa

Porno sin cara, porno sin alma

Existe una nueva tendencia en el porno amateur que se extiende como la gonorrea por los principales portales de contenido X.

El selfie y la nueva pornografía

Una sugerente pose en el espejo de un cuarto de baño. ¿Qué lleva a una persona anónima a romper los límites del pudor impuesto, de manera gratuita, exponiéndose al acoso y a los prejuicios que conllevan la imagen pornográfica?

El éxtasis colectivo

La Semana Santa, más allá de la religiosidad llevada con mayor o menor fe u honestidad social y propia, tiene un valor apreciable por ateos y creyentes de cualquier credo. Las procesiones son el gran arte escénico popular de España. En ellas los componentes materiales (música, vestuario, escenografía escultura y coreografía) y los inmateriales (la participación y actitud del público y procesonarios, variables según la geografía del país) se juntan para crear una narrativa mayor a la suma de las partes.

Tributos y atributos

Nobokov defendía que el buen lector no reproduce los libros ni con el cerebro, atendiendo meramente al sustrato intelectual y cognitivo del texto, ni con la sensibilidad, buscando respuesta a necesidades psicológicas y emocionales en temas, tramas y personajes, lo que lleva a la consabida identificación. El autor abogaba sin embargo la lectura con la espina dorsal, un acto que englobe cuerpo y mente y un algo más.

Y tú ¿quién eres?

El debate público sobre pornografía está monopolizado por unos temas muy discutidos como lo pueden ser el estatus y condiciones de trabajo de los intérpretes o los efectos de su consumo. Uno de los eternos objetos de debate, y quizás el más problemático de todos ellos, es la representación femenina en la pornografía. Esto mismo lo he debatido en el ámbito privado con mujeres de diferentes perfiles siempre que he tenido ocasión, con interés de salir de la isla desierta que son nuestros ojos, la percepción y el erotismo propios, y enriquecerme de los ajenos. Por supuesto las respuestas han sido tan variadas como lo pueden ser los individuos.

Los límites de la ficción

A causa de mi formación profesional, en la que me enseñaron que el dato debe ser narrado para trasmitirlo a la audiencia, he desarrollado con el tiempo bastante interés por las zonas grises entre los géneros de ficción y no ficción. No soy la única aficionada si se tiene en cuenta el volumen de entretenimiento generalista que se encuentra en las grietas entre ambos campos: desde los reality shows hasta el reciente fenómeno de la autoficción literaria, pasando por el caso de Sálvame, un programa en el que los colaboradores interpretan durante cuatro horas al día un personaje que tiene el mismo nombre que la persona real.

Unidad Mínima de Medida

A pesar de que la pornografía cinematográfica nace con la propia tecnología que la hace posible, su exhibición y distribución masiva comienza en los 70, en la llamada Edad de oro del porno, en parte lubricada por el sexplotation de la década anterior. Éste es el motivo por el cual, a pesar de que la asistencia masiva a las salas X era un acto contracultural y casi político, la pornografía asimiló en este momento la narrativa y las formas del cine convencional, en vez del underground en el que había permanecido durante el resto del siglo XX. Producciones tanto homosexuales como heterosexuales de esta época duran entre la hora y la hora y media y tienen un arco argumental más o menos elaborado.