Tras la puerta verde

Filmoteca marrana
«Tras la puerta verde» de 1972, forma parte de la Edad Dorada del Porno (vía Flikr)
Javier Vidal

Fue amor. Así, de esta manera tan abrupta apareció Marilyn Chambers en mi vida, acercando su boca a la mía, rodeándola con unos labios en forma de trampolín, con unos dientes blancos enroscados alrededor de una lengua que servía para todo tipo de placeres excepto los relativos a la comunicación verbal, clavándome en el alma esa mirada de cervatillo perdido. Por aquel entonces tendría catorce o quince años y me dedicaba a coleccionar las películas porno en VHS que acompañaban a la revista Interviú, fósil en papel de nuestras primeras pajas… hasta que mis ojos se perdieron en su anatomía. Y ya se sabe que el descubrimiento, al igual que el amor, implica una forma subrepticia de posesión que nos obliga a necesitar disfrutar el objeto amado en todos los formatos, boda imaginaria incluida.

En esa búsqueda mutua, que iba desde sus primeros anuncios de jabones a las sesiones de fotos mal iluminadas con los pezones duros, Marilyn terminó protagonizando la que es sin duda la película porno más fascinante de la historia. Dirigida por los hermanos Mitchell y estrenada en 1972, “Tras la puerta verde” supuso un antes y un después en la industria, alcanzando el éxito masivo en los Estados Unidos —llegó a estrenarse en el festival de Cannes— y convirtiendo una producción de bajo coste y altas miras artísticas en un producto para casi todos los públicos con unos ingresos que a día de hoy ascienden a 50 millones de dólares.

Y es que lo que voy a decir a continuación no tiene ninguna gracia, pero es una realidad tan inapelable como la herramienta de John Holmes: el argumento es la clave. Resulta que Gloria Saunders, una mujer interpretada por una novata Marilyn, es arrastrada en contra de su voluntad a un misterioso club tras una puerta verde, ese lugar escondido y tenebroso en nuestra psique que solo los más atrevidos son capaces de franquear. Ahí, nuestra heroína se enfrenta a diferentes pruebas, un tour de force de menos a más en el que se incluye la práctica del sexo lésbico y multirracial en grupo, un encuentro con penetración afroamericana al ritmo de música funky y una eyaculación psicodélica a cámara lenta sobre fondo verde epiléptico que convierte el semen en algo parecido a un cometa aterrizando en una selva virgen. Durante todas estas pruebas, los testigos, voyeurs enmascarados, fumadores y de aspecto más bien sucio, no dejan de disfrutar del espectáculo hasta que, llevados por la lujuriosa Chambers, terminan practicando el arte de fornicar en la clandestinidad. Por supuesto, nuestra fantasía húmeda favorita termina conociendo algo parecido al amor en pareja, esa etapa final a la que se llega sin querer y que, casi siempre, desaparece queriendo.

Marillyn Chambers en los AVN Awards 2000 (vía Wikipedia)

La película merece al menos un visionado (sin sostener nuestra zona genital entre las manos o aquel dildo regalo de nuestro compañero sentimental) por dos razones fundamentales:

-El sexo se muestra en todo su esplendor, desprovisto de artificios y poniendo de manifiesto que, si follar es bastante ridículo de por sí, hacerlo delante de una cámara es inefable.

-Marilyn es un ángel que desprende vida en cada gesto, el alias perfecto tras el que esconderse para encontrar el camino hacia esa zorra que todos llevamos dentro, la misma que se muestra ante nosotros desnuda, velluda, en toda su plenitud, lejos de los prejuicios de una sociedad que piensa en sexo 24/7 y lucha contra los instintos más humanos de la mujer anestesiada por la moral imperante.

Hoy, 5 de mayo de 2199, Marilyn ya no está entre nosotros, el porno no se registra en una película que arde, y las bandas sonoras son un invento confinado al cine convencional, pero “Tras la puerta verde” cambia de color para convertirse en la ocasión perfecta que transforma nuestras fantasías en una realidad con la forma de una boca que comparte los secretos mejor guardados, aquellos que siempre terminan por mostrarse desnudos bajo la brillante luz del día.

Comments (2)
  1. Avatar
    Ricardo Fernández 8 julio, 2019, 1:27 am

    Un clásico del cine de adultos. Ya no se hacen películas así.

  2. Avatar
    odioalasbloguerasdemoda 17 julio, 2019, 9:17 pm

    Tienes toda la razón. De hecho, ahora no se hacen películas, pero ahí están para ser disfrutadas. ¡
    Gracias por tu comentario, Ricardo!

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.